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Comprar sin bolsa de plástico 28 Juny 2011

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Lavanguardia.com 25/06/2011 – Las cadenas de distribución eliminan la gratuidad en las bolsas de un solo uso. La campaña catalana, las nuevas normas y la reducción de costes impulsan la tendencia. Las bolsas se han reducido hasta un 80% y el Corte Inglés también se apunta.

Las bolsas de plástico de un solo uso han dejado de ser gratuitas en hípers y supermercados de alimentación. La mayoría de cadenas de distribución ya no las regalan. En España, se ha empezado a generalizar su venta (por dos, cinco o diez céntimos de euro) mientras aparece también la oferta de bolsas de plástico reutilizables, más resistentes. El éxito de la campaña iniciada en Catalunya para reclamar la eliminación de las bolsas pueden explicar en parte la nueva tendencia. Pero la razón es que el gran comercio ha decidido poner precio a la bolsa e incorporarlo como un elemento más de su competencia. ¿Estamos ante un caso de reciclado de argumentos ambientales para mejorar la cuenta de resultados y ahorrar costes? Lo cierto es que el consumo de estas bolsas se ha reducido a la mitad, aunque el pequeño comercio se sigue resistiendo al cambio de hábitos.

Las bolsas de plástico de un solo uso han dejado de ser gratuitas de forma generalizada tres años después de la campaña lanzada en Catalunya por la Fundació per la Prevenció del Residus, que puso en marcha varias iniciativas para reclamar su eliminación. Combatía la proliferación de bolsas; y éstas se convirtieron en la imagen del despilfarro de recursos (petróleo) y la degradación del medio ambiente; en un icono de la cultura del usar y tirar; y en el enemigo número uno de los materiales duraderos en la compra (carrito, cesto).

Su campaña (Catalunya, libre de bolsas de plástico) se ha extendido como un reguero de pólvora por España. Y el resultado han sido cambios de costumbres. Antes, los hípers daban siempre las bolsas para ganar fieles clientes mientras que ahora éstos se lo piensan dos veces antes de pedirlas. E incluso, encuentran una respuesta grata del comercio si la llevan desde casa.

Mientras tanto, uno tras otro, los grandes centros de distribución han empezado a exigir el pago por la bolsa. El último es El Corte Inglés, cuyos centros de alimentación (incluidos Hipercor, OpenCor o Superior) empezarán a cobrar a partir del lunes cinco céntimos en las bolsas de un solo uso. Asimismo, la tiendas de Mercadona han completado el 7 de junio un plan similar. Ahora, la cadena vende sus bolsas por dos céntimos, y también ofrece una reutilizable (para depositar la basura) por diez céntimos de euro, y una tercera de 60 céntimos de euro aprovechable unas 50 veces. Los supermercados Lidl, así como Carrefour, Veritas, Consum o Dia también cobran. Bonpreu incluye una bonificación al cliente por prescindir de la bolsa, lo mismo que Eroski.

En todo esto ha podido influir el cambio en la opinión pública. Pero también la presión de las nuevas normativas. Las cadenas, hípers y supermercados no podían ponerse en contra de la corriente mayoritaria, sobre todo cuando el Gobierno parece decidido a poner coto a la proliferación de plásticos. Así se vio en el Plan Nacional Integrado de Residuos, mientras que la ley de Residuos, a punto de ser aprobada en el Congreso, prevé la progresiva sustitución de las bolsas de un solo uso para alcanzar la sustitución total en el 2018.

“La norma nos obliga a reducir la bolsas de un solo uso, y lo hacemos por convicción ambiental, no por obtener ingresos. Ya veníamos aplicando esta política en los tres últimos años, en donde hemos lanzado una colección de bolsas de plástico reutilizables, lavables y plegables (50 céntimos). También hemos hecho campañas de formación y sensibilización ambiental entre los empleados y los usuarios para reducir la venta de bolsas de un solo uso. Se han hecho cursos de formación entre los vendedores, se han instalado carteleras e informado con megafonía….”, dicen fuentes de El Corte Inglés. Y lo mismo dicen otros. “Empezamos a aplicar esta solución en noviembre del 2010 y se ha conseguido una reducción del 80%”, dicen, por su parte, en Mercadona.

Otras voces creen que han predominado los criterios económicos. “Las grandes cadenas han visto que pueden prestar el servicio igual; así han logrado una importante reducción de costos y, además, generan, ingresos”, opina Víctor Mitjans, de la Fundación para la Prevención de Residuos. “Las cadenas de distribución se dieron cuenta de que el coste de la bolsas de plástico se había disparado porque el cliente coge más bolsas de las que necesita. Nadie se atrevía a romper esa dinámica, pues el comercio por naturaleza es conservador. Pero cuando se rompe el hielo, los demás hacen igual”, agrega Mitjans.

El clima creado ha propiciado una drástica reducción de su consumo. La Asociación Española de Fabricantes de Bolsas de Plástico estima que la producción se ha reducido en Catalunya un 60% (respecto al año 2007). Este porcentaje que supera incluso la metas del Pacte per la Borsa de Catalunya firmado en el 2008 entre la Generalitat y 58 entidades. A través de él, se acordó que las cadenas de distribución reducirían, de forma totalmente voluntaria, su uso un 30% en el año 2009 (respecto al 2007) y un 50% en el 2012.

“Las políticas de prevención de residuos exigen un consenso, y eso es lo que se logró con ese acuerdo, al que se sumaron comercios y grandes superficies”, valora Josep Maria Tost, director de la Agència de Residus de Catalunya. El consumo se ha desplomado en Catalunya. Ha pasado de 327 kilos por persona y año (en el 2007) a 210 kilos (en el 2010), agrega Tost.

La situación provocada ha evidenciado claramente que el cobro de la bolsa de plástico era la medida más efectiva para reducir su consumo desproporcionado. “Pero el pago no es una medida pedagógica, ya que sólo visualiza el coste económico, pero no el impacto ambiental que origina”, dice Anna Peña, de la campaña Catalunya libre de bolsas. En su opinión, los costes de la bolsas dependerán ahora de la cantidad que compre cada comercio, con lo cual “es una medida que beneficia económicamente a las grandes cadenas y plataformas de distribución y perjudica al pequeño comercio tradicional”. La Fundación para la Prevención de los Residuos proponía un impuesto ecológico igual para todas las bolsas para nutrir un fondo para las políticas de reducción de residuos. Su propuesta fue llevada al Parlament, pero fracasó y luego dio lugar a la negociación para el acuerdo voluntario.

Jaume Coca, presidente de la Asociación Española de Fabricante de Bolsas de Plástico, considera que se ha producido una criminalización de las bolsas de plástico, de manera injustificada, pues “estas bolsas incorporan productos para acelerar su degradación. No es verdad que permanezca 400 años en el medio ambiente; se pueden reciclar”, dice. Coca añade que el descenso de consumo ha hecho que “el 50% de los fabricantes hayan cerrado”. “Ha sido una campaña injusta; cada bolsa pesa 4 gramos”, dice. Otros envases de plástico –y los hay a centenares– han tenido más suerte y se han librado de es campaña, se queja. Coca denuncia también la entrada masiva desde Asia de bolsas reutilizables, elaboradas con componentes plásticos muy diversos, por lo cual es imposible su reciclado.

Sustituidas del todo el año 2018

PREVISIÓN DE LA NUEVA LEY DE RESIDUOS

El proyecto de ley de Residuos prevé un calendario para sustituir las bolsas de un solo uso no biodegradables: de un 60% antes del 2013 y un 80% en el 2016. La sustitución sería total el 2018. A partir del 2015, un mensaje explicitará sus impactos.

EN BUSCA DE LO DURADERO

Los expertos rechazan la idea de reaprovechar las bolsas de un solo uso para para darles una segunda función (separar la basura), pues no están diseñadas para este fin. “Es más racional usar carrito o cesto, pues se evita la proliferación de un recurso que apenas se recicla. Lo duradero es lo realmente sostenible”, dice Anna Peña.

¿SUSTITUIDAS POR QUÉ MATERIAL?

El anteproyecto de ley de Residuos dice que las bolsas de un solo uso deben ser sustituidas por otras biodegradables, aunque no aclara las características de esas bolsas.Este extremo deberá ser concretado en una futura normativa. Ahora, se fabrican bolsas con almidón de maíz y de patata, mientras que otras bolsas usan también diversos componentes plásticos en su fabricación.

 

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